Tengo miedo, como los demás, pero lo controlo” o “tengo los mismos deseos de supervivencia que cualquiera. No quiero morir. Creo que, simplemente, acepto que moriré en algún momento”. Con un par de frases de Alex Honnold (Sacramento, EEUU, 1985) se puede intuir cómo funciona la mente del escalador más famoso del mundo, esa que ha sido estudiada por los neurólogos al desafiar esa característica instintiva que viene dentro del ‘pack’ del ser humano: el miedo a caer. Sus ascensiones de solo integral -es decir, sin cuerda- le han aupado a la categoría de mito y a sus 38 años, casi sin quererlo, cada reto que se plantea pertenece a la categoría de lo extraordinariamente peligroso, como su reciente ascensión una remota pared de roca de 1.143 metros metros en el este de Groenlandia.

Dentro de sus centenares de ascensiones, hay algunas que se recordarán de forma muy especial. A continuación, vamos a repasar estas escaladas que convierten a Álex Honnold en un ser humano único.

Ingmikortilaq(2022)

Ingmikortilaq significa en groenlandés ‘El Separado’ y, como metáfora de Honnold, es el último éxito televisivo del escalador norteamericano, cuya proeza se puede ver desde este febrero a través de la serie documental ‘Arctic Ascent with Alex Honnold’. Este era uno de los acantilados más altos del mundo sin escalar y esta pared no sólo fue escogida por su singularidad, también porque es objeto de deseo de estudios científicos para investigar sobre el cambio climático. Aportar datos de este tipo de rocas inaccesibles es muy positivo para la comunidad científica y, de paso, con la exposición mediática de Alex se ayuda a concienciar sobre este calentamiento global. Honnold, en esta ocasión, formó cordada con otra estrella de la escalada, Hazel Findlay.

Esta pared ártica de 1.143 metros la ascendió en 2022, a -6 Cº y desafiando por momentos tormentas de nieve, por lo que fuera normal que calificara su aventura a ‘National Geographic’ como “una de las primeras ascensiones más grandes que he hecho, y una de las más estresantes debido a la peligrosidad”.

The Phoenix (2011)

Aunque lo escalara en junio de 2011, fue el año pasado cuando salió a la luz -y de manera gratuita- un documental sobre esta ascensión de solo integral a una de las paredes más complicadas del planeta y la más compleja del Valle de Yosemite, con una calificación de 7c+ (en una graduación de dificultad que va desde el cuarto al noveno). Sin la fogosidad ni inmediatez que brinda en la actualidad internet, este desafío suponía un antes y un después en la escalada ya que nadie había comprometido de tal manera su vida en una pared tan compleja. 40 metros de reto en solitario. Sin cuerda y poniendo al límite la fortaleza mental de un ser humano como nunca antes en una pared.

Al día siguiente de ese hito unió los 424 metros del Chouinard-Herbert al Sentinel y en septiembre dio un paso más en la escalada sin cuerda al completar el Cosmic Debris (8a), una exigente fisura de dedos de 9 metros, también en Yosemite. Fue un año en el que dio el gran paso al ‘free solo’.

RED ROCK CANYON. / .

Red Rock (2022)

Son cifras que impresionan: unos 60 kilómetros recorridos, 7.000 metros escalados en libre integral y 32 horas para terminar este desafío sin parar, sin dormir. Él lo llamó The HURT (El DOLOR), y aunó poéticamente esa sensación con el acrónimo The Honnold’s Ultimate Red Rock Traverse. En este caso, sobre la mesa no estaba en juego el grado de dificultad -que también-, sino una combinación de dureza, técnica y un trabajo de dos años previos buscando vías para recorrer de extremo a extremo el cañón de Red Rock, ascendiendo y descendiendo -sin cuerda- cuantas más vías y cimas fueran posible. El resultado fueron 14 vías y casi día y medio para lograr una gesta complicada de igualar.

MONTE FITZ ROY

MONTE FITZ ROY / .

La Travesía del Fitz Roy junto a Tommy Caldwell (2014)

La Aguja Guillaumet, la Aguja Mermoz, el Cerro Fitz Roy, la Aguja Poincenot, la Aguja Rafael Juárez, la Aguja Saint-Exupéry y la Aguja de la S. En total, 5 kilómetros de distancia y un desnivel de 4.000 metros para dibujar este skyline del famoso Fitz Roy. Siete cimas conectadas en cinco días -del 12 al 17 de febrero- junto a su compañero de cordada, el también estadounidense Tommy Caldwell. Con él también logró el récord de ascensión de la mítica vía al Capitán ‘The Nose’, en 2018, al subir los 900 metros en 1 hora, 58 minutos y 7 segundos.

El Capitán (2017)

La pared de las paredes en Yosemite, una de las cunas de la escalada mundial. La primera vez que alguien lograba ascender este muro de El Capitán (7c+) en solo integral y, además, fue grabado en un film que ganó el Oscar en 2019 al mejor documental. ¿Se puede pedir más? La cinta se tituló ‘Free Solo’ y fue lo que provocó que el nombre de Alex Honnold traspasara la frontera de su deporte a ser un icono mundial.

Esta vía puso a prueba hasta el último centímetro de su cuerpo, así como su resistencia mental y física durante las casi 4 horas que duró la escalada. Todas las mañanas dedicaba 90 minutos a una rutina de suspensiones en la furgoneta, el campo base móvil de su vida, y la ascensión la planificó durante año y medio, aunque hacía una década ya de su primera toma de contacto con el famoso muro.

Había planificado movimientos y desafíos que le presentaba El Capitán realizando coreografías desde el suelo para imitarlas -sin cuerda- a centenares de metros. Pies de gato y una bolsa de magnesio fue el único material que utilizó para la (ya) escalada vertical más famosa en la historia.

Papá en 2022

Alex Honnold y Sanni McCandless fueron padres el 17 de febrero de 2022, por lo que su actividad de escalada libre en solitario podría reorientarse a la escalada deportiva. De hecho, lo más duro desde entonces ha sido la comentada The HURT –es lo más aterrador que he hecho desde que soy padre, sentenció tras este logro- y dicha apuesta fue más dura por la resistencia que por la dificultad (sin restar mérito en este punto). Su otro hito televisivo ha sido la ya mencionada escalada a la pared ártica, en cordada.

En Fórmula 1 hay una célebre frase que trata de explicar la carga emocional y de responsabilidad a la hora de buscar los límites cuando le llega la paternidad a un piloto: Cada hijo te hace una décima más lento. Y es que hay deportes de riesgo en el que un error puede ser fatal, pero en la escalada libre no hay tal conjetura, cada error es mortal.

“Tener un hijo pequeño es más propicio para sesiones de entrenamiento cortas e intensas de la escalada en roca y escalada deportiva. Cuando hago muchos solos, suelo pasar mucho tiempo en la roca, lo que puede ser más difícil si tengo que cuidar a un niño. Ya veremos, pero creo que mi hijo tendrá prioridad”, señaló tras se padre. El tiempo, de momento, ha dado la razón a esta intención y ahora sí, su cerebro ha mandado mensajes similares al miedo que puede sentir una persona normal. ¿Habrá otro ‘Free Solo’ de Alex Honnold en el futuro? Por ahora parece difícil que intente repetir alguna de sus hazañas.

“Tengo miedo, como los demás, pero lo controlo”
Alex Honnold.

Source: www.elperiodico.com



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